Negro, negro; soy el color de tus ojos
y siempre me arrastro por donde menos puedo.
Busco amoldarme inútilmente a tu cuerpo.
Soy mi gato, te ronroneo.
Soy la canción que tocas que tanto detesto.
Soy tu bajo, soy tu esfuerzo.
Pero si no me quieres, soy tu pelo:
Córtame y déjame en el suelo.
Házlo, cambia todo lo que pienso.
Ahora entiendo, he sido yo tu miedo.
los elevadores nunca han sido tan pequeños.
Soy el cerdo que no comes, que rechazas con tanto pretexto
pero soy el hambre de más que siempre invade tu cerebro.
Búscame, a ver si te encuentro.
No se cuál, pero soy tu elemento.
Soy el árbol que quieres tatuar al costado de tu cuerpo,
siempre soplado por mi, soy el viento.
Soy el cuarto que dejaste por tu nuevo apartamento
pero sigo siendo tu vida,
aunque no lo quieras, sigo siendo tu cuento.
Soy tu cuchilla favorita, la que enterraste bajo el cemento
Ahora lo se, Seré por siempre tu disturbio
cuando te mires al espejo.
Soy la cama donde matamos tanto aburrimiento.
Que abandonaste, sin algún remordimiento.
Seré donde estés, siempre lejos.
Seré eterno.
Braina Laviena (Poesía)