Con el tímpano
invadido
violado
tiranizado
deshecho, en pedazos
escribo estos versos
suplicando al diablo
que cuando me toque
que allá no haya
ruido
porque lo odio
cada vez que mis
orejas, mis oídos
impregnados
con ese bebé que da asco
cállate
o córtame el sentido auditivo
hazme sorda y muda
y que mis ideas se pudran
porque las tuyas
tampoco existen
entre la baba que sale de tu boca al vacío
no veo nada
y escupo esto a manera de manifiesto
con odio genuino
porque en la barriga de mi madre
no se escucharon ni sus/piros
las hojas callan mientras vuelan
la brisa acaricia su/surros
y el silencio me ha enseñado
no hay nada mejor
que hablarnos mirando.
Ven, te digo ahora sin pizca de ruido:
para de gritar ya,
calladito te ves más bonito.
Yara Larí Gorbea Colón (Poesía)
No hay comentarios:
Publicar un comentario