Adivina; que somos.
Mientras los dos
agarramos nuestra arma preferida...
Te miro a los ojos y veo una ciudad vacía.
Toda en concreto
lo único verde;
es el dinero
Ya después del huracán
A los árboles se les cae
Su última hoja
Ninguno cede.
Mi arma preferida;
para rajarte desde la parte
de atrás de tu cabeza,
(un poco mas arriba del cuello)
abrir una línea tan derecha
como tus ideales
y reorganizar tu órganos.
Para que puedas
digerir estas palabras
tan frías y pesadas
Mi arma preferida;
para re-escribir la historia,
apuntar culpables,
utilizar su filo
en contra de el enemigo.
Para mirarte desde arriba
tomar nota de tus
escapes de vapor,
subir la temperatura y
bajar tus revoluciones
Comienza el tira y jala.
Tu arma preferida
para tatuar en mi piel
todas tus opiniones;
empezando por mi nariz,
vas debajo de mi barbilla,
encima de mi estomago,
entre medio de mis piernas
y terminas en los dedos de mi pies.
Tu arma preferida
para borrar los caminos
que habíamos marcado,
para desviar el hilo y
distraer el monstruo.
Te atreves a su uso en vano
Una vez en mi poder
Te dibujo...
No!
Me niego
Resisto
No volveras a dibujarme
En la palma de tu mano.
... una sonrisa.
Nunca supiste dibujar una sonrisa.
La batalla llega a su fin.
el sudor hace mas difícil agarrarse
Nuestras manos
cansadas de luchar
Nos mantenemos
firmes en nuestras convicciones
En guerra avisada
muere menos gente
siempre hay casualidades
siempre hay inocentes.
Laura Inés Vélez Rivera (Poesía)
No hay comentarios:
Publicar un comentario