la densa memoria
se dirige a si misma,
como un discurso en una plaza
cargado de telas y flores,
de honores tersos,
tergiversos
cantan
los posible comienzos,
finales que culminan,
en los bordes de la palmada,
con el dedo que funde dimensiones:
anida en la punta,
en lo que apunta,
es el mismo recuerdo,
la misma cuerda,
el mismo hilo, nocturno,
que rodea los tiempos,
el tiempo:
.......... ...........
ahora
la mañana se humedece
en tus tibiezas sagradas.
Mario Gracia (Verso Libre)
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