la que no te callabas, repetúas, decías, babeabas
y de nuevo comenzabas. Cierra. Calla. PARA.
Y la roja luz tenue, acentuada;
delinea sombras que dibuja las horas por venir
Está bien mala la cosa.
Tampoco así.
En verdad que no, tampoco así.
Mejor me toco, crezco, pienso, me dejo de cosas innecesarias
como tu reflejo y la mugre de tus cangrejos.
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