Tu voz, mi boca
en-cadenas,
mis rodillas con tus pecas.
Rojos ojos
que me tocan
cuando mis tacos
alborotan.
Pecados recientes
que brotan
jugando a melancolía tonta.
Rascando la superficie,
implorando directrices,
Sintiendo un odio enamorado
De tu cinismo y letargo.
Largo!
No me ruegues,
Te haces daño;
Imponente o permanente,
En realidad no importa tanto.
Yo buscando a un dios,
o a un santo;
Juro que eres Satán
pero como Plutón
te invoco,
lloro,
pero te pienso de oro.
Braina Laviena (Poesía)
No hay comentarios:
Publicar un comentario