domingo, 7 de noviembre de 2010

Tu voz, mi boca
en-cadenas,
mis rodillas con tus pecas.

Rojos ojos
que me tocan
cuando mis tacos
alborotan.

Pecados recientes
que brotan
jugando a melancolía tonta.

Rascando la superficie,
implorando directrices,
Sintiendo un odio enamorado
De tu cinismo y letargo.

Largo!
No me ruegues,
Te haces daño;
Imponente o permanente,
En realidad no importa tanto.

Yo buscando a un dios,
o a un santo;
Juro que eres Satán
pero como Plutón
te invoco,
lloro,
pero te pienso de oro.

Braina Laviena (Poesía)

No hay comentarios:

Publicar un comentario