Lloré tu muerte en este octubre de cobre,
refugiándome en las ondeadas de su pelo
en el primer orgasmo en tu nombre,
con la despedida de aquel imperfecto.
Demonio de pelo hirsuto,
de lengua de hule bisexo
secreto inyectado al vacío
que se mezcla con todo su precio.
El día en que mueras estaré a tu lado,
agarrando tu bandera, apretándotela en las manos
Ya te perdí en versos.
¿Trascenderemos así los cuerpos?
Entre tus labios partidos me meso
como si fuese una hormiga en azúcar,
en en columpio de baba y girasoles
que anudan sin mi cordura.
Prefiero el almidón para los sueños que pido
y azafranes de ofrenda para el día en que se cumpla
Pequeños humanos somos, en las calderas de las brujas,
aquellas que venden al capitalismo su alma.
Y en esas aguas atisbadas nos penetramos hasta crear esa poción correcta,
El modem se ha consumido
y es tu mirada mía, o mejor dicho,
pediste que te mirara.
Lloré porque germinó,
entre las trompas de mi estéril corazón,
un destello de aura, un retoño de algas
que me gesta con su voz.
Y yo sé que en este mundo,
con su velocidad de kobra, con su voluntad sorda,
no hay espacio para más,
sin embargo me abstengo para siempre de olvidar.
-Gaviota Negra (otoño 2010).
ZchiZchi Aslesha Mercurio (Poesía)
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