domingo, 10 de octubre de 2010

Gárgolas marinas

Una sirena le subió por el inodoro y probó la mierda que cascadeaba de aquel culo, la religion de la del lambetazo tomó como ofensiva esta acción y sin pensarlo, se levantó con el culo tragándose toda la mierda que le guindaba y voló, dejando atrás una nube de mierda que se untaba en ambas paredes del pasillo que conectaba a la cocina. Ya en la alacena, de sobre la mesa arranca un martillo de pan Viejo y se lo posa de carnada en la tapa del inodoro, a la sirena. La sirena sale del inodoro para pegarle un bocado al pan, sin saberlo de martillo. La sirena se esconde entre las fibras de la tubería dejándo sobre la vacineta, un martillo de pan con una corona de dientes, de sirena.



Juan San Pedro-Wiscovitch (Escritura automática)

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