miércoles, 6 de octubre de 2010

Efecto.

Luego de cuarenta minutos de sonora y “fumativa” espera, lo comienzan a sentir…
3: 33 am.
-Muy poco espacio, loco. Todos andamos en rieles invisibles…- piensa en voz alta el conductor. ¡Demasiado poco espacio, man! Uy, ¿y estas luces que no paran de alargarse? ¡Estoy tripeando bolas, ahora sí! Loco, la carretera; la carretera se está empezando a...
¿Como que muy poco espacio? Yo lo que siento es una “estiraera” salvaje y estos rastros que… ¿Los ves? ¡ Míralos! ¡Pero guía bien, cabrón! Control… (Inhala profundamente. Exhala)  Es cierto, man, estas luces se han alzao’, están demasiado intensas de repente, es verdad. Están buenas, mano; están buenas. ¡Te lo dije! ¡Yo lo sabía y tú lo sabias!
- ¡Sí, sí, sí!  Están buenas, están buenas; pero escúchame que esto es serio. ¿Tu no sientes, ahora mismo que vivimos como cercados por estas “fokin” calles; qué lo único que existe es esta carretera infinita, estos jodios rieles que siguen y siguen? ¿Entiendes? Es como si las casas y los edificios fueran secundarios; todos guayando los márgenes de esta brea que no termina, flotando como…
 - Flotando vamos a estar como en quince minutos más. Literalmente. Guau… En verdá que…
-¿Mi vida..? (continua ensimismado y confundido) Mi vida es… Como si estuviéramos destinados a vivir sobre brea, como un imán. ¡Sí, eso es…
- ¡Cabrón!  ¡¿Y este frio?! ¡¿Dónde carajo estamos?! ¡Dime ahora!
Yo no sé ni donde estamos! ¿Pa’ dónde es que vamos?
Yo no sé, cabrón, pero yo creo que ya, por fin, estamos donde teníamos que estar… -responde el pasajero en lunática euforia.
Luego de esta iluminación, se miran, ocurre un silencio y al instante se enroscan en una risa histérica y excesiva; neuróticos los dos.
-Jmmm, jmmm. Entiendo, entiendo.  Mira esos rastros, salvaje. Yo creo que esto va pa’ largo, sabes.
Vuelven a reír, esta vez en total y zigzagueante complicidad, satisfechos por entero con la ocasión y con la intensidad. Escapan y despiertan falsamente de una realidad que, desde algún tiempo para acá, les ha venido pareciendo muy seca, muy aburrida.
-Sí, mano. Síguelo directo, súbete esa música. Y no se hable más...
Este comportamiento persiste unas cuatro o cinco horas más. El desenlace, como es de esperarse, seguirá ocurriendo en ellos repetidamente durante horas futuras, al menos por algún incierto tiempo. Cada vez una luz no será únicamente “una luz”, cada vez una carretera no será únicamente…
Cada vez, 3:33 am. 

José Iván Lebrón Moreira (Narrativa)

No hay comentarios:

Publicar un comentario