viernes, 8 de octubre de 2010

La tecata

   Sin lastimarle mucho el tímpano,
le metieron este único embuste.
Le sembraron la yuca en el huerto de la cabeza

con una cortadora recortaron de su cabello
como grama que llegó al techo.
La yuca se la comieron poco a poco
la fueron desmenuzando y desnuda la dejaron;

le besaron hasta las chancletas y después de eso
durmió siempre descalza.
Se convirtió en otra gata que busca su hombre-guayaba

y de esa guayaba dulce que se te pega al diente,
ni se traga ni se siente-

diente que miente o encierra inverdades
en verso, por ejemplo;
Versos laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargos y versos
cortos.

(Lagunas de flema en el pecho
construyen su propio lecho).





















                                       
Iván Acosta dos Santos, Katianidad Nubeluz (Cadavre Exquis)
Imágen: Katianidad Nubeluz

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