No hay excusas, que sosiegan la humillación
de decir que eres de un país y en el pasaporte diga otro.
Las vanguardias llegan lánguidas y usadas. y los artistas se pudren en drogas y cheques; sus músicos se cansan de tocar.
Las palabras se repiten; el post-modernismo te las saca de la misma cabeza que te cuelga, a merced de un tiro o una jeringuilla armada.
Hay muchos corazones rotos, violados, maltratados por otras víctimas.
El Gobierno no ejecuta acción para su consuelo, nos mantienen vivos para llevarnos al matadero.
Fortuño no tiene la culpa, ese cadáver es cómplice, actor inverosímil de la libertad y la verdad.
Nuestros fantasmas, no tienen sus tumbas.
No hay universidades ni escuelas que llenen sus mausoleos con flores; ideas que renacen en epidemias farsantes.
Yo maté a Albizu, porque daba pena verlo en mi vientre; dormido, acostumbrado al azúcar, tabaco y café.
Risueño como el niño de la Providencia; lleno de parasitos oníricos, de sanguijuelas artísticas.
Yo maté a Hostos, porque preguntó cuándo llegaríamos y aun no tenia la respuesta.
No tengo educación para decirle, que aun me prostituyo, y que lo tuve para recibir los cupones.
- Gaviota Negra (otoño 2010).
ZchiZchi Aslesha Mercurio (Verso libre)
sin palabras...
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